Esperanza de mi niñez

18 enero 2012
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Recuerdo que por Abril una niña de SanGil cumple veinte años.

No se cómo empezar a trasladaros lo que supone para mi esta niña de San Gil. Me remonto al año ochenta. Tengo en ese momento ocho años. Son mis primeros recuerdos de Ella, recuerdos de tarde de Jueves Santo, túnicas preparadas. Recuerdo a mi abuela Esperanza dando los últimos retoques de plancha a la capa de mi padre, capa y terciopelo heredados que siguen paseando madruga tras madruga, recuerdo las hebillas en las manoletinas perfectas que nunca encontré, recuerdo esa medalla que cuelga ahora en el cabecero de mi cama, recuerdo la salida de mi padre en la penumbra de la noche, recuerdo mi llanto por no dejar que lo acompañara, recuerdo a mi madre con los caramelos de semillería San Jacinto, recuerdo ese bacalao con tomate de receta heredada, recuerdo el arroz con leche y los pestiños de canela en rama, recuerdo a mi vecino Rogelio y aquella noche sin llaves, recuerdo mi vara y mi túnica, túnica que me hicieron mis padres cuando con tan solo un año vestí por primera vez y que han vestido mis hijos en estos años, recuerdo ese despertar dormido e ilusionante de la mañana de Viernes Santo, recuerdo a mi madre con las prisas y los nervios, recuerdo el momento de cumplir con el rito Ojediano y Macareno de lana merina, recuerdo a mi hermano sin querer despertar, recuerdo la llegada a San Juan de la Palma y calle Feria y el bullicio y el gentío, recuerdo el desayuno de chocolate con churros en Montensión, recuerdo tostadas de pan de pueblo en el mercado de Omnium Santorum, recuerdo a ese grupo de nazarenos grandes de copa de coñac en la cruz verde, recuerdo a mi tío Eladio, recuerdo a Luis, recuerdo Alfonso, un amigo de la infancia de mi padre que por las noches tenía el sobrenombre de “La Esmeralda”, recuerdo al “Pelao” recuerdo esas filas de nazarenos altos, recuerdo la mano de mi Padre, recuerdo el año que salió de penitente con su promesa, recuerdo la reunión familiar de Viernes Santo, a medio día cuando todo tocaba a su fin en las murallas de la Pastora, cerveza imponente, recuerdo chistes, bromas y abrazos, recuerdo cirios para todo el año, recuerdo bolas de ceras de gran diámetro, recuerdo a mi tío Diego y a mi tía Pili en la Feria estrecha, recuerdo esas plumas grandiosas, recuerdo una Sentencia en Parras, recuerdo bulla en Escoberos, recuerdo el sol de medio día en Resolana, recuerdo un niño en las columnas romanas del atrio, recuerdo saeta desde la casa hermandad, recuerdo hambre de dos de la tarde, recuerdo rejas de parque María Luisa ,recuerdo las bambalinas de un palio majestuoso al son de Coronación, pero recuerdo sobre todas las cosas, la cara, esa cara de niña de San Gil que dicen que por Abril cumple los veinte años.

Por siempre Esperanza de mi niñez.

 

NHD Mario Valverde Morán


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