N.H.D. Carlos Colón presenta ESPERANZA NUESTRA 2012

9 noviembre 2012
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Cae el dragón por segunda vez sobre el ESPERANZA NUESTRA. Y esta segunda llamada es aún más Macarena que la primera. ¿Cómo será la tercera? Mejor aún, sin duda, y no será tan difícil lograrlo. Ya lo sabemos todos: el año cuyas efemérides se incluirán en el tercer número del ESPERANZA NUESTRA, el 2014, será el del cincuentenario de la Coronación Canónica. Y esta efeméride –de cuadro de Grosso a ida triunfal y regreso glorioso, de marcha de Braña a saeta de Marta- da para mucho. Pero este segundo número que hoy os presentamos… Este segundo número es el del centenario de la coronación popular de 1913 alentada por Muñoz y Pabón, y por ello también el del centenario de la celosía con forma de corona que le diseñara a la Esperanza Juan Manuel Rodríguez Ojeda; y es el del centenario de que Joselito ingresara como hermano y fuera salvado milagrosamente de una cornada por una medalla de la Esperanza. Coronación popular, Muñoz y Pabón, Rodríguez Ojeda, Joselito. ¿Caben hechos y gentes más macarenas? Pues caben en este número que hoy les presentamos: el viejo mercado de la Encarnación, cuna de tan grandes macarenos; y las coplas macarenas escritas por Rafael de León que cantaron muchas, pero nadie como Juanita, la de la calle Parra, la hija de Miguel Reina; y la voz de Rafael Franco mandando; y el Melli imponiendo orden a las legiones; y los recuerdos y vivencias de Manuel Martínez; y la Esperanza con anillos en los dedos y tocado de Juan Manuel, la cofradía de armaos fumando puros, nazarenos con los antifaces levantados, cortejo disuelto en un mar de gorras y sombreros de ala ancha y copa alta por el que navega el palio de la Esperanza, y el Señor de la Sentencia cara a Pilatos en el paso de la barbería saliendo de las estrechas calles de las huertas a la Resolana… Ese mundo, en fin, que fotografió Serrano en los años 20 y 30. La portada lo dice todo, ¿a qué seguir? Una imagen vale más que mil palabras. Y si es de la Esperanza, más que un millón.

Por lo tanto resulta que sí, que caben cosas tan macarenas y tan grandes como la Coronación Canónica en este segundo número del ESPERANZA NUESTRA que hoy os presentamos; porque esta hermandad, esta cofradía, esta devoción y esta Virgen darían para un número mensual sin agotar noticias, historias y leyendas. ¿Quién puede seguir el paso que marca esta Virgen impaciente? ¿Quién puede decir aquí que todo está dicho o todo hecho? Todo está por decirse y todo por hacerse cuando se trata de la Esperanza. Somos nosotros los que nos agotaríamos, y el mayordomo el que desfallecería, si tuviéramos la imposible y soberbia aspiración de estar a la altura de lo que la Virgen de la Esperanza exige, los hermanos merecen y Sevilla espera de la Hermandad de la Macarena.

Pero empecemos ya, que diría Chano Amador con fondo de saeta de Centeno, que pronto la primera estará en la Campana y falta poco más de un mes para que la Esperanza esté en besamanos.

Presenta este segundo número del ESPERANZA NUESTRA en primer lugar sus secciones habituales que dan noticia de lo actual, recuerdan lo sucedido y anuncian los actos por venir.

Tras el Saludo del Hermano Mayor y el Editorial, la sección HERMANDAD VIVA da noticia de los Cultos, la Estación de Penitencia, la Asistencia Social que son las manos de la Esperanza actuando en esta tan difícil realidad y la Memoria de actividades. Con un apartado especial sobre las intervenciones de conservación y mantenimiento de nuestras tres Sagradas Imágenes Titulares llevadas a cabo en fechas recientes. El texto del restaurador y profesor de la Escuela de Bellas Artes Francisco Arquillo, médico de cabecera de la Esperanza, explicará con rigor la naturaleza de estas intervenciones y el espléndido estudio fotográfico de Emilio Sáenz quitará las cataratas de algunos ojos mostrando el renovado esplendor de nuestros titulares.

La siguiente sección, SOMOS TRECE MIL, incluye el testimonio infantil en “Varita” y el testimonio adulto en “Cirio morado, cirio verde”, este año dedicado a nuestro querido hermano Manuel Martínez, cuya memoria es la historia de medio siglo de vida de la Hermandad y cuya vida sólo podría definirse con el título del apartado siguiente, “Fidelidad macarena”, dedicada a los hermanos que cumplen 50 y 75 años de pertenencia a la Hermandad. La voz de los “Devotos” está representada por Enrique Esquivias, hermano mayor de la querida hermandad del Gran Poder y servidor ejemplar del Señor que en sus dos mandatos ha restaurado la imagen, la casa y el paso del Señor de Sevilla. Escribe Enrique cómo se ve a la Esperanza tras un antifaz de ruán y como la siente un corazón al que ciñe esparto. “Malla” ofrece colaboraciones de los hermanos y textos del libro de firmas, testimonios de la más pura y tantas veces anónima devoción macarena y “Última levantá” recuerda a los macarenos que están en el cielo.

Llegamos así al corazón teológico del ESPERANZA NUESTRA, -y al decir teología aquí no se alude a lo incomprensible para el hermano medio, sino a lo que pone en palabras lo que todos sienten: la sección SONRISA DE NUESTRA ALMA, que presenta los tres artículos dedicados a la significación más honda de las advocaciones de nuestros titulares: la Sentencia o la fe mantenida en la prueba, la Esperanza o el anhelo y la promesa del Reino de Dios y el Rosario o la oración como llave del Cielo del que la Esperanza es puerta. La Hermandad anuncia con legítima satisfacción, orgullo podría decirse si no estuviéramos en sagrado, que sobre la Sentencia escribe Juan A. Carrillo Salcedo, Catedrático emérito de Derecho Internacional Público de la Universidad de Sevilla, Miembro del Curatorium de la Academia de Derecho Internacional de La Haya, Juez retirado del Tribunal Europeo de Derechos Humanos de Estrasburgo, Hijo Predilecto de Andalucía y Medalla de Andalucía. Sobre la Esperanza escribe el padre Antonio M. Calero de los Ríos, sacerdote salesiano, miembro de la Pontificia Academia Mariana Internacional y de la Sociedad Mariológica Española, hombre sabio y bueno, sacerdote de los que hacen falta y predicador que llega al alma y la traspasa. Sobre el Rosario escribe el Cardenal Amigo Vallejo, Arzobispo Emérito de Sevilla e Hijo Predilecto de Andalucía, bajo cuyo pontificado el Papa visitó dos veces Sevilla y Sor Ángela de la Cruz fue beatificada y canonizada.

Tras el corazón teológico, el cuerpo artístico y el alma popular. Ábranse las puertas, suene la Banda Juvenil de la Centuria Macarena y salgan las cuatro bocinas; porque la cofradía se echa a la calle: llegamos a la última sección del ESPERANZA NUESTRA, LUZ Y GRACIA DE SEVILLA. Ordenada en sus ya conocidos apartados, “La entraña de la gloria” se ocupa del gran Rafael Franco a través de un texto escrito por nuestro capataz general Antonio Santiago. De capataz a capitán: en “Los Armaos” el capitán de la Centuria, Fernando Vaz, evoca la figura de Antonio Ángel Franco en un artículo que tiene el único título posible tratándose del Melli, el que junto a sus sucesores el Pelao y Pepe Garcia puso a la Centuria seria sin hacerle perder ni su aire ni su gracia: “La verdad de los armaos de la Macarena”. El Crítico taurino, Catedrático de Literatura Española de la Universidad Complutense de Madrid, Premio Nacional de Ensayo, Premio Nacional de la Crítica Literaria, Premio Fastenrath y Premio José María de Cossío, Andrés Amorós escribe, con el conocimiento y la maestría que les son propios, sobre Joselito y la Macarena en “Efemérides”. Nada les digo ahora porque él lo va a decir mejor en cuanto termine de presentar este ESPERANZA NUESTRA. Javier Rodríguez Barberán, historiador del Arte, profesor de la Escuela Técnica Superior de Arquitectura y autor de numerosas publicaciones, y un servidor, escribimos en “Geografía macarena” sobre el viejo mercado de la Encarnación y el universo del que era su centro. Ese viejo mercado en el que en 1847 se pusieron cepillos para recaudar dineros para nuevo paso del Señor de la Sentencia, de la dinastía de los Ceniza, que ha dado a la Hermandad miembros de Junta de Gobierno, Hermanos Mayores y Capitanes de la Centuria, o de de los Jiménez Moles –don Joaquín, el que junto a Joselito pagó la ropa juanmanuelina de los armaos- y de sus descendientes los García, de los que basta nombrar a Pepe, Capitán de la Centuria, y al Hermano Mayor que hoy nos preside, de los donativos de monedas de oro isabelinas y alfonsinas para la corona de Juan Manuel, de las fotografías y los azulejos de los puestos, de las verbenas con retratos de la Esperanza entre mantones de manila, como se ve en una de las más hermosas fotografías de entre las muchas que esta publicación ofrece.

Las Ofrendas al Señor de la Sentencia y la Virgen de la Esperanza hechas por las artes, la música, la imagen y la palabra cierran este segundo número del ESPERANZA NUESTRA. De las artes, conmemorando el centenario de la realización de la corona de oro diseñada por Juan Manuel y ejecutada por la Joyería Reyes, se ocupa el profesor de Historia del Arte de la Universidad de Sevilla, Premio Nacional de Ensayo Caja San Fernando-Real Academia de Buenas Letras de Sevilla, de la Real Maestranza de Caballería de Sevilla, y del Excmo. Ayuntamiento de Sevilla Andrés Luque en su artículo “La corona de oro de la Virgen de la Esperanza. Significado histórico y artístico”. Adjuntándose los artículos de la prensa de 1913 que dieron noticia de la coronación popular que, según decía la crónica de “El Correo de Andalucía”, hizo aún más magnifico el ajuar de la Esperanza aunque el cronista añadía: todo, “el palio extraordinario, el manto espléndido en el que el terciopelo desaparece bajo torrentes de oro, la saya digna de ese manto, las joyas de gran valor y hasta la nueva corona de oro, resultaba pobre al lado de aquel rostro hechicero”. De la música se ocupa Profesor Titular de Filología Inglesa de la Universidad de Sevilla y coautor del libro Poemas y canciones de Rafael de León Manuel Gómez Lara en su artículo “Rafael de León: poemas y canciones a la Virgen de San Gil”. La imagen la aportan las extraordinarias fotografías del maestro y cabeza de estirpe de fotógrafos Serrano, cuya figura es evocada por su nieto Juan Manuel –buen nombre macareno- Serrano Becerra, jefe de Fotografía de ABC de Sevilla. Y de la palabra… De la palabra se ocupa, se preocupa y se goza el gran poeta Manuel Mantero, Catedrático de Literatura Española de la estadounidense Universidad de Georgia, Premio Nacional de Literatura, Premio Fastenrath y Medalla de Oro de la ciudad de Sevilla. Su texto “La Macarena, lejos y cerca”, especialmente escrito para el ESPERANZA NUESTRA, figurará desde hoy, seguro, entre los grandes textos macarenos.

¿Hay más? Pues sí. Se adjunta como obsequio la edición en CD de una reproducción facsímil de aquel legendario primer disco de la Centuria Romana de la Macarena, toda una recuperación histórica del single con cinco marchas clásicas de Escámez.

Y esto es todo. Esto más las extraordinarias fotografías actuales e históricas que convierten el ESPERANZA NUESTRA en una publicación de referencia. Antonio García, Fernando García, Pedro Bohórquez, Alejandro López, Emilio Saénz, Nacho Sabater y un servidor, como miembros del Consejo de Redacción, esperamos haber respondido a lo que la Hermandad nos ha encomendado. Y basta ya, que aquí todo se dice corto y por derecho. ¿O no dice el Catecismo de la Iglesia Católica que “la virtud de la esperanza corresponde al anhelo de felicidad puesto por Dios en el corazón de todo hombre, protege del desaliento y sostiene en todo desfallecimiento” mientras que aquí para definirla nos basta decir MACARENA? Pues eso. Muchas gracias… Y una cosa más. El primer ejemplar del ESPERANZA NUESTRA, recién salido de imprenta, se entrega siempre a nuestro Hermano Mayor. Pero esta vez se le ha entregado el segundo. El primero se ha llevado a un hospital para entregárselo a un armao que tiene mucho que agradecer a la Esperanza. ¡Va por ti, Carre!

                                                                                                                      Carlos Colón


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