Los hermanos de la Cofradía de la
Esperanza parece que en el año 1613 solicitaron salir
en Estación durante la Semana Santa, mas el Provisor
D. Gonzalo de Ocampo, luego Arzobispo de Lima, no lo juzgó
oportuno y solamente les autorizó a salir detrás
del Cristo de la Humildad de la Cofradía de dicho
título. Los hermanos de la Esperanza salieron, posiblemente
desde 1615, hasta el año 1622 detrás del paso
de dicho Cristo, pero sin formar parte de esta Hermandad
pues llevaban su Estandarte propio, sus túnicas,
un crucifijo entre las manos y un escapulario al cuello.
La Hermandad realiza su primera Estación
de Penitencia sin la obligación de acompañar
a otra Cofradía en la tarde del Viernes Santo, 5
de abril de 1624, pero pronto y de ello ya hay constancia
en 1628 se traslada a la Madrugada
del Viernes Santo. La Hermandad de la Esperanza añade
en 1654 nuevos capítulos a
sus Reglas y se titulará de la Sentencia.
Se tiene constancia de que en el año
1658 la Cofradía salía con tres pasos: el
Cristo de la Sentencia, el Cristo Crucificado y la Virgen
de la Esperanza, según las cuentas que en el citado
año presentó el Mayordomo de la Hermandad
D. Juan de Lineros y Bravo. De este mismo año se
tienen los primeros documentos sobre la existencia de los
"armaos" o representación de pretorianos
de Pilato acompañando al Cristo de la Sentencia.
Este cuerpo estaba formado por unos veinticinco hombres
vecinos de la collación. Su coste total era de cincuenta
reales de vellón y arroba y media de vino. Las armas
que llevaban eran del Milanesado y del Reino de Nápoles
que se almacenaban en el viejo caserón de la Alhóndiga
y en la Torre de Puerta de Triana, y a estos arsenales acudían
los cofrades de la Sentencia para poner a punto a los "armaos".
A finales del siglo
XVII se fijaba casi siempre la hora de salida de la
procesión a las cuatro de la madrugada. Desde la
Semana Santa del año 1720 dejó de salir en
el cortejo el paso del Crucificado. Asimismo acompañaban
niños de la Doctrina, que portaban en las manos atributos
de la Pasión.
Un incidente se produce en 1763 entre la
Hermandad de las Tres Necesidades
y la de la Sentencia en la Estación de Penitencia
del presente año, no era éste el primer incidente
que se producía entre ambas corporaciones.
En Junta de Gobierno de fecha 22 de marzo
de 1807 se acuerda que la cofradía: "al regreso
de la Catedral, salga por la puerta de la Macarena, vía
recta al Hospital de la Sangre a visitar aquel Sagrario,
y sin detenerse en ninguna otra parte, salga del ángulo
de la calzada, dirigiéndose rectamente a su Capilla."
En el año 1820 se suspendieron las
procesiones de Semana Santa, al haber dictado un bando las
autoridades locales dando disposiciones por las que las
cofradías de la Madrugada no salieran a la calle
hasta romper el día, que las otras tendrían
que recogerse a las oraciones y que los individuos que acompañasen
sus cortejos llevasen las caras descubiertas, sin túnicas
ni antifaz. Las cofradías, contrarias a dicho bando,
acordaron no hacer la estación, lo que hizo empeorar
las relaciones con la Autoridad y ésta hasta incluso
pensó en la posibilidad de disolverlas.
En el año 1822, caracterizado por
los continuos motines y alborotos, el Alcalde de la Ciudad,
después de celebrar distintas reuniones con las autoridades
superiores, pudo comprobar que éstas continuaban
firmes en sus propósitos de evitar la salida de las
cofradías, a menos que se continuasen con las condiciones
establecidas en el año 1820. Persistiendo la Autoridad
con aquellas disposiciones, las hermandades siguieron firmes
en su decisión.
A las doce de la noche del Viernes Santo,
13 de abril de 1827, empezó a llover por lo que aguardó
la salida procesional la Cofradía del Gran Poder
y a las cinco de la mañana determinaron hacerlo,
mandando la Cruz de Guía con cuatro nazarenos con
cirios a la Cruz de Cerrajería, para que no se adelantasen
los de la Sentencia; en efecto, se unieron en la Plaza del
Duque, pero siguió adelante la de San Lorenzo. La
de San Gil, cuando llegó a la Punta del Diamante,
se tornó por Alemanes a calle Placentines y no entró
en la Catedral, retornando delante de la Cofradía
del Gran Poder.
Según cuentan las crónicas,
el Viernes Santo de 1846 "La Hermandad dispuso que
la Cofradía entrara en el Hospital. En efecto, lo
ejecutó el cuerpo de nazarenos del Cristo y el paso
del Señor; mas al efectuarlo el paso de la Virgen
se alborota el numeroso concurso allí reunido, prorrumpiendo
en tales voces y amenazas que temiéndose un conflicto,
que en realidad lo habría, si la Virgen continuase
adelante, retrocedió la Cofradía sin pisar
el paso de la Señora los umbrales de la puerta del
Hospital"...
Por la crónica de D. Félix
González de León conocemos como era la cofradía
en el año 1852. En la Semana
Santa de 1861 se seguía haciendo la ceremonia de
la humillación con los dos pasos, este acto consistía
en que cuando vuelve a su iglesia la Cofradía por
la mañana, sale al campo de la Macarena y colocan
los dos pasos, uno frente a otro, y vienen juntos entre
los vivas del pueblo hasta llegar al templo.
El 10 de abril de 1864 se celebró
un Cabildo General Extraordinario para tratar de establecer
un Cuerpo de "Armaos", dado que ya se había
conseguido la autorización del Sr. Provisor del Arzobispado,
después de no haber efectuado la estación
durante cincuenta años. Se aprueba por unanimidad
y se lee el Reglamento por el que se regirán. Se
acuerda que en adelante la insignia Senatus formará
parte del cuerpo de armados. Al año siguiente vuelven
a salir en la procesión de Semana Santa.
En 1878 se acordó cambiar el cinturón
de las túnicas de los nazarenos, sustituyéndolos
por un cordón con borlas moradas y verdes. En la
Semana Santa de 1889 salen por primera vez las túnicas
de nazarenos diseñadas por Juan Manuel Rodríguez
Ojeda.
En el Cabildo de Toma de Horas del año 1902, la Hermandad
pidió la autorización para poder cambiar el
itinerario en un pequeño sector del recorrido antes
de su entrada en la Carrera Oficial, comprometiéndose
a situarse en la plaza del Duque a esperar allí el
momento en que le tocara pasar. La petición no fue
concedida por la negativa absoluta del representante de
la Hermandad del Gran Poder,
olvidándose de los títulos preferentes que
le correspondían a nuestra Hermandad.
El Viernes Santo del año 1905, S.M.
el Rey Alfonso XIII invita después de la entrada
de la Cofradía en la Parroquia de San Gil a la Centuria
Romana en los Reales Alcázares; la Guardia Real recibió
a la Centuria militarmente formada y fue revistada por D.
Alfonso en el Patio de la Montería, saludando personalmente
a cada uno de sus miembros, a quienes después obsequió
con un ágape.
La evolución de la cofradía
a lo largo del siglo XX ha sido incesante. El número
de nazarenos, que lucen las vistosas túnicas ideadas
por Juan Manuel Rodríguez Ojeda, ha ido en aumento,
sobrepasando en la actualidad los dos millares; tanto el
paso de la Sentencia, como el de la Virgen de la Esperanza
Macarena, se han ido transformando hasta alcanzar la perfección
que hoy podemos contemplar; el fervor popular y la devoción
que despiertan las imágenes cuando procesionan convierten
a la Estación de Penitencia de la Hermandad de la
Macarena en la Madrugada del Viernes Santo en uno de los
momentos más esperados de la Semana Santa sevillana.
