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Por el inventario que se realizó en 1844, sabemos
que la Hermandad del Rosario poseía dos retablos.
Uno dorado, en el que se veneraba a la Virgen, situándose
en los laterales las imágenes de San Francisco y
Santo Domingo; y otro dedicado a San José. Es importante
reseñar el impresionante ajuar de la imagen de la
Virgen entre vestidos y mantos, así como sus atributos
de orfebrería. También se destaca la referencia
a dos pasos, uno nuevo de la Virgen con las parihuelas pintadas
en blanco, una peana y doce jarras doradas, así como
la cubierta de pino de Flandes y compuesta de seis hojas.
El segundo, al parecer, tenía por finalidad procesionar
a San José.
El 24 de junio de 1855 la Hermandad se
apresura a adoptar el juramento de la defensa del Dogma
de la Inmaculada Concepción.
A
mediados del siglo XIX la vida interna de la Hermandad había
decaído notablemente hasta el extremo de que en los
años 1854 y 1855 no hubo reuniones de hermanos y
no se levantaron actas. El día 27 de abril, el Alcalde
de la Ciudad, D. Pedro de Vega, acompañado de su
escribano, acudió a la Parroquia de San Gil a presidir
el Cabildo de la Hermandad, exhortando a los macarenos sobre
la necesidad de sacar a la Hermandad del estado deplorable
en que se hallaba. En ese mismo Cabildo, cuya citación
la efectuó la Autoridad Civil de común acuerdo
con la Autoridad Eclesiástica, es elegido Hermano
Mayor D. Manuel Perales.
El 31 de Marzo de 1870, Juan Manuel Rodríguez
Ojeda es recibido como hermano de la Hermandad. Desempeñó
diversos cargos en la Junta de Gobierno y con sus diseños
revolucionó la estética de la cofradía
y, en general, de la Semana Santa sevillana.
En la Junta de Oficiales de 23 de octubre
de 1892 se acuerda nombrar Hermana Mayor Perpetua a S.M.
la Reina Regente de España, Dª. María
Cristina de Habsburgo y Lorena, con lo que se consigue el
título de Real Hermandad. Dª. María Cristina
se encontraba en Sevilla para asistir a la conmemoración
del IV Centenario del Descubrimiento de América y
acompañada de su hijo D. Alfonso, que contaba cinco
años de edad, fue a postrarse a los pies de la Santísima
Virgen de la Esperanza. En esta visita fue recibida como
hermana de la Corporación.

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