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Los tres mantos de salida de la Macarena

Los tres mantos de salida de la Macarena

La Hermandad de la Macarena es la hermandad que más mantos bordados tiene de Sevilla, ya que cuenta, entre otros, con tres mantos de salida de una enorme originalidad y calidad artística.

 

Los mantos son el de malla o `camaronero´, el de Tisú y el de Coronación, estos van rotando todos los años en su salida.

 

El manto de Malla o Camaronero.

El manto de Malla o Camaronero, es el más antiguo de los tres, datado en 1899-1900 y realizado por el bordador y diseñador Juan Manuel Rodríguez Ojeda.

Está bordado en oro fino sobre terciopelo verde y sobre malla de oro. Presenta además varios angelotes bordados en relieve portando la leyenda «Esperanza Nuestra», junto con otros motivos florales realizados en sedas de colores.

Es una prenda excepcional, crucial en la evolución del bordado sevillano contemporáneo por su calidad y creatividad. Dotó a la Virgen de la Esperanza de una nueva personalidad, asumida como el rasgo de sevillanía y ejemplo de sentimiento macareno.

Fue una obra que revolucionó la estética de la cofradía y la Semana Santa en general por su extraordinaria aportación, siendo imitado posteriormente por el resto de hermandades, fruto del cual es la visión estética de la Semana Santa de Sevilla.

En la madrugada del Viernes Santo de 1900 la Macarena estrenó este famoso manto, y el pueblo comenzó a llamarla “La Camaronera”, debido a ello recibe su denominación “Camaronero”, dado su aspecto parecido al de la red de pesca utilizada por los pescadores para capturar el camarón.

Junto al manto, se realizó a juego una saya blanca bordada, que se perdió en el incendio que sufrió la iglesia de San Gil durante los disturbios del Golpe de Estado de julio de 1936 en Sevilla y es con la que aparece retratada en el azulejo cerámico ubicado en el Arco de la Macarena. Esta saya fue recuperada en el año 2000 realizando una réplica de la misma.

 

 El manto de Tisú.

El manto de Tisú es obra también de Juan Manuel Rodríguez Ojeda, y fue realizado entre 1929 y 1930.

Está realizado en hilo de oro y seda de colores sobre tisú de color verde (de donde recibe el nombre), es la última obra del bordador, pues falleció poco después de su realización. Se trata de una obra de alta estimación para la Hermandad de la Macarena y para la ciudad. Es, por tanto, no solo una pieza de un tesoro de carácter suntuario, sino parte fundamental de un legado de tipo espiritual, histórico y sentimental.

El nuevo manto macareno se convertiría en la culminación de la obra de Rodríguez Ojeda, reutilizando algunos de los motivos ornamentales empleados anteriormente, pero mucho más estilizados, donde las hojarascas se enroscan desparramándose por todo el espacio del manto, estructurados en ejes compositivos a modo de candelieri, configurados por jarras a modo de floreros, impregnando un verdadero estilo sevillano.

En 1929 la Hermandad de la Macarena decide realizar un manto para la Santísima Virgen de la Esperanza, “extremando el esfuerzo hasta el límite, que colme el anhelo de los que con exalta devoción quieren ofrendarle a la Santísima Virgen”.

El autor acoge el encargo como la oportunidad en que “se colmaban sus ilusiones con poder dedicar a la devoción de toda su vida sus últimos esfuerzos”.

Este manto costó 30.000 pesetas, y pudo pagarse gracias a la suscripción popular llegando a participar el rey Alfonso XIII.

El Viernes de Dolores de 1930, el Cardenal Ilundain, en presencia del Alcalde de Sevilla, bendice la nueva obra en San Gil, entonces sede canónica de la Hermandad.

Uno de los valores fundamentales de la obra de arte es su conservación. La inconsistencia de los materiales con los que se realizó el manto, ha hecho que haya sufrido varias restauraciones a través de su historia. Fruto de tantas intervenciones se fue desvirtuando el dibujo original de Juan Manuel Rodríguez Ojeda.

En 2013 recuperó el diseño original gracias a fotografías antiguas que hicieron colocar las piezas en el sitio primitivo para el que fue concebido.

 

El manto de Coronación.

Se trata del último manto confeccionado para la Virgen de la Esperanza.

Con motivo de la Coronación Canónica de la Santísima Virgen de 1964, se generó un importante debate en el seno de la corporación para determinar si se confeccionaba un nuevo manto o se restauraba el de tisú. Se acordaron ambas cosas, siendo el de coronación diseñado por el orfebre y proyectista Fernando Marmolejo en 1963 y bordado por Elena Caro entre 1963 y 64, terminándolo en un tiempo record, siendo uno de los últimos grandes mantos de arte cofrade hispalense.

Sobre un terciopelo verde, el repertorio decorativo de gran frescura ornamental encajaba con la tradición, con elegantes jarras que marcan los ejes compositivos y de juegos florales y hojarasca que se extienden por toda la pieza con exuberancia ya propia de un ritmo barroco.

 

Estos tres mantos se pueden contemplar en el Museo del Tesoro de la Macarena ubicado junto a la Basílica.

En nuestra tienda online puede encontrar artículos como libretaspuzles,  decorados con los motivos ornamentales del manto de coronación y del `camaronero´, además de cintas de terciopelo recordando a la tela utilizada para estos mantos.