Inaugurada la exposición del manto de tisú verde de la Macarena

15 marzo 2013
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En el patio central de la fundación Cajasol, sita en el antiguo edificio de la Audiencia Provincial de Sevilla, quedó expuesto el manto de tisú verde de la Virgen de la Esperanza, tras los trabajos de restauración y recuperación del diseño original que concibiera el genial Rodríguez Ojeda.

En el acto intervinieron el Presidente de la Fundación Cajasol, D. Antonio Pulido Gutiérrez, que dió la bienvenida y agradeció a la Hermandad la decisión para exponer esta obra de arte, en las salas de la referida Institución. Tomó la palabra también, el representante del taller de bordado donde se ha realizado los trabajos, Fernández y Enriquez, que puso de manifiesto la laboriosidad de los mismos. Igualmente, NHD Andrés Luque Teruel tomó la palabra y, en nombre de los componentes de la comisión técnica que se formó, junto a miembros de la Junta de Gobierno, descubrió el intenso trabajo de seguimiento que ha posibilitado la concreción de esta obra que soñara Rodríguez Ojeda. El alcalde de la ciudad, NHD Juan Ignacio Zoido Álvarez, cerró el acto.

El Hermano Mayor agradeció las palabras de todos los intervinientes con las siguientes palabras.

         “Realizar un manto para la Santísima Virgen de la Esperanza, extremando el esfuerzo hasta el límite, que colme el anhelo de los que con exaltada devoción quieren ofrendarle a la Santísima Virgen”.

          Así quedó recogido en el acta el acuerdo que los regidores de la Hermandad tomaron el 14 de junio de 1929,  encomendándole la materialización de ese sueño a quien respondería que “se colmaban sus ilusiones con poder dedicar a la devoción de toda su vida sus últimos esfuerzos”: Juan Manuel Rodríguez Ojeda.

          El manto de tisú de la Virgen de la Esperanza, estrenado en la Semana Santa de 1930, convirtió en realidad el sueño de Juan Manuel y de muchos macarenos que no dudaron en sumar sus, en bastantes ocasiones, humildes aportaciones a la suscripción popular encabezada por Su Majestad el Rey Alfonso XIII. El Cardenal Ilundain, que lo bendijo el Viernes de Dolores en San Gil, felicitó efusivamente a la Junta de Gobierno y al bordador por lo que consideró una magnífica obra de arte.

          Hoy, ochenta y tres años después, los macarenos vemos también cumplido un anhelo, colmadas nuestras ilusiones y materializado un sueño.

          El tiempo, el uso y las intervenciones habían alterado el manto que admiró a los sevillanos y visitantes de la Semana Santa de la Exposición Iberoamericana, deteriorado los materiales y alterado el diseño con que fue concebido.

          La recuperación del manto de tisú ha supuesto, creemos, todo un hito en la historia de la restauración del bordado que forma parte del patrimonio de las Hermandades y Cofradías. Como nuestros antepasados en 1929, hemos extremado, en esta obra, nuestro esfuerzo en los últimos años, dedicando todos los recursos humanos y materiales que estaban a nuestro alcance para la consecución del resultado óptimo al que se aspiraba, primando siempre el rigor, la profesionalidad, el cuidado, la exigencia propia y la búsqueda de la excelencia por encima de cualquier otro parámetro. Con un objetivo siempre presente: devolver el manto a su estado original. Admirar en color lo que sólo conocíamos en sepia. Recuperar el sueño de Juan Manuel.

          Ha sido un largo proceso en el que han participado los profesionales, técnicos y asesores que la Hermandad consideraba y considera idóneos para una intervención de esta magnitud, a quienes estaremos eternamente agradecidos.

          A Rafael de Rueda, dibujante y diseñador gráfico, porque su trabajo de recuperación del dibujo original partiendo de la escasa documentación fotográfica de la época ha devuelto el diseño a las líneas que Juan Manuel trazó con carboncillo en el patio de su casa en el caluroso verano de 1929.

          A la Casa Garín, de Valencia, por elaborar exactamente el mismo tejido que sus paisanos de la Casa López hace más de ochenta años.

          Al taller de bordados de Fernández y Enríquez, de Brenes, y Bordados de la Trinidad, por convertir su profesionalidad, su trabajo y sus manos y las de sus bordadoras en las de Carmen Cobos, Matilde Daza, la tía Pepa y el resto de maestras, oficialas y aprendizas “medias cucharas” del taller de la calle Duque Cornejo.

 A Pepe Espadero, por traernos de nuevo la blonda que Juanita Reina repasaba en aquella portada de ABC de un Jueves Santo.

          Muy especialmente, a los miembros de la Comisión encargada del seguimiento de los trabajos: Concepción Álvarez Moro, Gabriel Ferreras, del Instituto Andaluz de Patrimonio Histórico, Antonio Mañes Manaute y Andrés Luque Teruel, profesores, todos ellos historiadores de Arte, técnicos del área de la conservación y restauración y máximos especialistas de Andalucía en bordados, que, junto a varios oficiales de la Junta de Gobierno, han trabajado constante y cuidadosamente en la documentación gráfica y archivística, dirección artística, asesoramiento técnico y supervisión de los trabajos durante meses.

          Nuestra gratitud, también, a la Fundación Cajasol en la persona de su presidente, Antonio Pulido, por la cesión del espacio y la colaboración para la celebración de la exposición que hoy inauguramos, así como al Excmo. Sr. Alcalde,  Juan Ignacio Zoido, por su asistencia. También el entonces Alcalde de Sevilla asistió a la presentación y bendición del manto en 1930.

          Por último, quiero dar mis más sinceras gracias a la Hermandad de la Macarena. A la anterior Junta de Gobierno, presidida por Juan Ruíz Cárdenas, por ser la iniciadora de las gestiones que pusieron en marcha el proceso de restauración. A mi Junta de Gobierno, por su confianza en el mismo y su magnífica labor de seguimiento y coordinación de los trabajos. Y a todos los hermanos de la Macarena, por esperar pacientemente a que concluyeran estos trabajos, permitiendo que una pieza tan relevante y querida de nuestro patrimonio permaneciera lejos de su casa durante tanto tiempo.

          El próximo Viernes Santo, la Virgen de la Esperanza volverá a lucir el manto de tisú  tal y como lo vemos en la vieja fotografía del día de su bendición en San Gil, producto del último sueño, de la ilusión vital,  del hombre que se aferra a la manigueta de su paso como queriendo anticipar el futuro que le aguardaba sólo siete meses después: permanecer por siempre junto a la devoción de toda su vida. Que la Stma. Virgen de la Esperanza lo permita y premie a cuantos han hecho posible recuperar ese sueño para mayor gloria suya y mejor servicio a la Hermandad de la Macarena”.

Fotos NHD Francisco Narbona Soto y NHD Fernando García Arcos


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