Luz de los cristianos

24 abril 2013
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macarena

Cuando la perfección alcanza su máximo esplendor, el cielo se tiñe de `verde tisú´y Sevilla sonríe, a la vez que llora al ver a María pasear bajo palio por sus calles. Un palio perfecto para Ella,una corona de oro, y las flores más bonitas para la Madre de Dios. ¿Pero quién los ha visto? ¿Quién ha podido fijarse en otra cosa que no sea el rostro de la Madre de todos los macarenos?
Dicen que cuando la Macarena traspasa el atrio de su basílica florece la primavera. Creo que más allá de eso, los relojes se paran y el tiempo se detiene. Dan las doce y tu presencia aún no se ve, pero se intuye. Intuir tus ojos mirando a todo aquel que te busque lleno de fe, tus manos repartiendo esperanza al que lo necesita, tus lágrimas derramandose por todos los que sufren, y tus mariquillas latiendo al compás de los corazones que te sienten.
Todos te necesitamos y hasta el que te niega, te necesita también. Aunque alguno se empeñe en buscarte de espaldas, tarde o temprano te hallará de frente.
No se sabe quien te hizo porque Tu no eres de este mundo. Eres del cielo, eres ángel, pureza y bendición nuestra, que Dios nos concede para que gocemos de alivio y acudamos encontrando la paz y la Esperanza que no se encuentra fuera de Tí.
Eres especial, nada ni nadie puede compararse a Tí, por eso todo el que te ve tiene que postrarse ante Tí. `Por eso Reinas habrá, pero como Tú ninguna´.

Estefanía Sánchez Pérez


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