Comentario del Rector sobre el Domingo de Pasión

12 abril 2014
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Antonio Borrego Cobos_Portada

DOMINGO DE PASION

¡Hosanna al Hijo de David!, ¡Bendito quien viene en nombre del Señor!. Con gritos de júbilo y alegría  iniciamos los cristianos la Semana más grande y hermosa del Año litúrgico, la Semana del Amor y de la Misericordia de Dios, la Semana de la Pasión del Señor.

La procesión de ramos, la celebración de la entrada en Jerusalén, es el pórtico histórico de los hechos de nuestra Salvación.

¡Dios mío, Dios mío!, ¿por qué me has abandonado?

Cristo se despojó de su rango, tomó la condición de esclavo y, actuando como un hombre cualquiera, se rebajó hasta someterse a la muerte y una muerte de cruz.

¡Que lo crucifiquen!, ¡que lo crucifiquen!: Todos, incluso su pueblo manipulado, lo abandonaron y lo crucificaron, tras una injusta sentencia.

Jesús dio otro grito fuerte y exhaló su espíritu. El centurión y sus hombres dijeron: Realmente éste era Hijo de Dios.

Dios lo levantó sobre todo y le concedió “el nombre sobre todo nombre”. Jesucristo es Señor.

Jesús ha resucitado de entre los muertos.

¡Concédenos, Señor, una lengua de iniciado para saber decir al abatido una palabra de aliento, sabiendo que el Señor me ayuda y que no quedaré defraudado!.


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